Texto para o Miquel Garcia, expo AI Live AI Love_Galería Abraço_Lisboa_maio a junho 2005 _ _ _ (en castellano abajo)
Não posso resistir á tentação de começar este documento, sem ter como referência o “Papa da passagem de Milénio”. O homem que morria enquanto se concebiam estas linhas foi um marco da bifacialidade com que a sociedade contemporânea recebeu uma pandemia, a maior praga que a humanidade recorda desde as pestes medievais.
Porque não nos confudamos, não é a SIDA o que provocou a enfermidade, foram toda uma pleiade de mentes bem pensantes, que não suportavam o Freddy e que não puderam voltar a ver um filme de Rock, sem pensar: “Logo ele, quem diria?”
A assossiação de ideias entre homosexuais e SIDA criou o estigma. A SIDA era o castigo da vida dissoluta, em pleno auge da heroína e das seringas infectadas, castigo dos maricões e dos junkies. Sendo que a prevenção, tinha de passar pela castidade, a fidelidade e os bons costumes. Não pelo preservativo. Assumir o uso do preservativo supunha assumir e aceitar “outras” práticas sexuais.
Tentar estabelecer um discurso sobre a prevenção e a SIDA, através de preservativos, pode parecer óbvio e inclusivamente redundante, um quarto de século depois do sindróma ter sido, pela primeira vez, descrito. É sem embargo que 318 pessoas morrem em Portugal, cada ano que passa, desta causa. Assim sendo, nao me parece fora de contexto, incidir nesta linha de discurso.
É impensável, no área da construção civil, um trabalhador sem capacete, um soldador sem máscara, um pintor sem fato de protecção. O uso deste tipo de objectos, no trabalho, é obrigatório segundo as normas europeias de Segurança e Higiene do Trabalho. As esculturas (capacete, fato protector, máscara / ícones da prevençao laboral) feitas á base de latex, levam-nos a relacionar conceitos. O objecto, converte-se numa metáfora da responsabilidade social, que pressupoê o uso do preservativo.
O preservativo, vergonhoso despojo de uma concluída relação sexual, converte-se assim num ícone do amor, num stencil realizado á base de corações – grafismo popular da reacção química mais famosa do mundo. O preservativo, desejo simbólico do amor, converte-se em orgulhosa matéria artística. Arte e Vida. Arte e SIDA.
Os corações de graffiti remetem para Keith Haring, que construiu uma íconografia apocalíptica do virus, antes de morrer com SIDA em 1990. O graffiti, aproxima a arte da “rua” e da consciência do cidadão. Realizam-se de forma clandestina, como clandestino se converte socialmente a pessoa com SIDA. Incide no quotidiano, com um reflexo de quanto impregnadas estão as nossas vidas face á SIDA, que passou a formar parte dos imaginários colectivos, da cultura contemporânea e dos meios de comunicação.
Pepe Espaliú já nos demonstrou que cuidar – carrying era um acto de amor.
Se amar é cuidar, “AI live AI love”, vai mais para além, de que um mero jogo de palavras ou da representação visual de um slogan que poderia ter sido utilizado por uma campanha institucional de saude. Negando a palavra AIDS, nega-se o perjorativo da enfermidade, da estigmatização. Significa uma celebração do amor e o cuidado, como o melhor método de prevenção, um grito de afirmação (sero)positiva, um activismo da dignidade.
http://www.arteven.org/video/street-action
http://www.arteven.org/video/take-care
>>>>>>>
No puedo resistir la tentación de empezar este escrito tomando como referencia al “Papa del cambio de milenio”. El hombre que moría cuando se concebían estas líneas fue emblema de la bifacialidad con que la sociedad contemporánea recibió la pandemia, la mayor plaga que la humanidad recuerda desde las pestes medievales.
Porque no nos confundamos, no es el SIDA el que provocó la enfermedad, fueron toda una pléyade de mentes bienpensantes que no soportaban a Freddy y que no pudieron volver a ver una peli de Rock sin pensar: “desde luego, quien lo hubiera dicho”
La asociación de ideas entre mariconeo y sida creó el estigma. El Sida era el castigo a la mala vida, en pleno auge del caballo y las jeringuillas infectadas, azote de maricones y yonkis. Y la prevención tenía que pasar por la castidad, la fidelidad y las buenas costumbres. No por el condón. Asumir el condón suponía asumir y aceptar las “otras” prácticas sexuales.
Intentar establecer un discurso sobre la prevención y el SIDA a través de preservativos puede parecer obvio e incluso redundante un cuarto de siglo después de que el síndrome fuera descrito por primera vez. Y sin embargo, 318 personas mueren en Portugal cada año por esta causa. Así pues, no me parece descabellado incidir en esta línea discursiva.
Es impensable, en el gremio de la construcción, un peón sin casco, un soldador sin máscara, un pintor sin mono. El uso de este tipo de objetos en el trabajo es obligatorio, según las normativas europeas de seguridad laboral. Las esculturas (casco, mono, máscara / iconos de la prevención laboral) hechas a base de látex nos llevan a relacionar conceptos, el objeto se convierte en metáfora de la responsabilidad social que supone el uso del condón.
El preservativo, vergonzante despojo de una relación sexual conclusa, se convierte en un icono del amor, en un stencil realizado a base de corazones – grafismo popular de la reacción química más famosa del mundo. El preservativo, deshecho simbólico del amor, se convierte en orgulloso material artístico. Arte y vida. Arte y sida.
Los corazones de graffiti recuerdan a Keith Haring, que había construido una iconografía apocalíptica sobre el virus [1] antes de morir con Sida en 1990. El graffiti acerca el arte a la calle y a la conciencia del ciudadano. Se realizan de forma clandestina, como clandestino se convierte socialmente el sidoso. Incide en la cotidianidad, como reflejo de lo impregnadas que están nuestras vidas con el SIDA, que ha pasado a formar parte de imaginarios colectivos, de la cultura contemporánea y de los medios de comunicación.
Pepe Espaliú ya nos demostró que cuidar – carrying [2] era un acto de amor.
Si amar es cuidar, AI live AI love va más allá de un juego de palabras, de la representación visual de un eslógan que podría ser utilizado por una campaña institucional de salud. Negando la palabra AIDS se niega lo peyorativo de la enfermedad, la estigmatización, significa una celebración del amor y el cuidado como el mejor método de prevención, un grito de afirmación (sero)positiva, un activismo de la dignidad.
[1] En 1988 Keith Haring y William Burroughs crean su propia versión del Apocalipsis, con el tema central del Sida como virus de la sociedad moderna causado por el “esperma demoníaco”
[2] Carrying es el título de la performance que realiza Pepe Espaliú en Madrid y San Sebastián en 1993 y él mismo describe de esta manera: Carrying es una expresión usada por los hispanos en Nueva York y que define la actividad de cuidar, lavar y transportar a enfermos terminales de sida. El término inglés es «caring» pero para ellos es más fácil decir «carrying». La acción consiste en pasar a un enfermo de sida descalzo de una pareja a la siguiente y sin tocar el suelo. Jorge, Josu, todos mis amigos me llevaron de uno a otro. Luego lo hicimos en Madrid, fue menos íntimo pero más intenso ya que todo tipo de gente se sumó, médicos, actores, enfermos, políticos, etc… Fue emocionante. Nunca me he sentido tan cerca de Dios.

Miquel Garcia, Tomar Conta_2005
Post a Comment